La Profecía de Ciro: Un Testimonio Irrefutable de la Inspiración Bíblica
En el año 700 a.C., el profeta Isaías nombró a un rey que no nacería sino hasta 150 años después: Ciro el Grande. Predijo su conquista de Babilonia, su decreto para liberar a los judíos, y la reconstrucción del templo de Jerusalén. Los Manuscritos del Mar Muerto, el Cilindro de Ciro, y fuentes como Heródoto y Josefo confirman cada detalle. La hipótesis del "Deutero-Isaías" no resiste el escrutinio de la evidencia. La profecía de Ciro es un testimonio irrefutable: la Biblia es la Palabra de Dios.