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Navidad: Cuando la Historia Refuta a los Críticos

José Rafael Gutierrez

José Rafael Gutierrez

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Navidad: Cuando la Historia Refuta a los Críticos

¿Nació Jesús el 25 de diciembre? Aunque la fecha exacta es tema de debate, el mito de que la Navidad es un "invento pagano" copiado de Tamuz o el Sol Invictus carece de sustento documental.

Cada diciembre, nos encontramos con un fenómeno recurrente: la difusión de argumentos que intentan despojar a la Navidad de su significado histórico. Con frecuencia se afirma que "la Navidad es un invento pagano", que "el 25 de diciembre pertenece a Tamuz" o que los cristianos simplemente "copiaron" la fecha del Sol Invictus. Estos alegatos suelen presentarse como revelaciones definitivas, sugiriendo que la Iglesia ha mantenido un secreto oculto por siglos.

Sin embargo, lo que muchas veces se omite —quizás por falta de acceso a las fuentes originales— es que la evidencia histórica, cuando se examina con honestidad y rigor, ofrece una respuesta a estos cuestionamientos y revela una realidad muy distinta.

No estamos aquí para defender una tradición sentimental o una costumbre cultural. Estamos aquí para presentar una razón inteligente y bien informada de por qué celebramos la Encarnación de Dios. Como creyentes que adoramos al que es la Verdad misma, no tememos a la investigación histórica; la abrazamos con gratitud, convencidos de que los hechos reales siempre apuntan hacia la gloria de Cristo.

Cuando la Conclusión Precede a la Evidencia

Existe un patrón en los argumentos anti-navideños que merece ser expuesto. El razonamiento funciona así:

  1. Se asume que la Navidad es pagana.

  2. Se buscan festividades paganas cercanas a diciembre.

  3. Se declara que cualquier coincidencia es evidencia de "robo" cristiano.

Este método invierte el proceso histórico legítimo. Un historiador serio examina las fuentes primarias, establece cronologías, y luego extrae conclusiones. Quienes atacan la Navidad hacen lo opuesto: parten de la conclusión y buscan datos que la apoyen, ignorando aquellos que la refutan.

Veamos qué dice realmente la evidencia.

I. Los Cristianos Celebraron Primero

Hipólito de Roma (circa 204 d.C.)

El primer documento que menciona el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo proviene de Hipólito de Roma, en su Comentario sobre Daniel, escrito aproximadamente en el año 204 d.C. El texto afirma:

"Porque el primer advenimiento de nuestro Señor en la carne, cuando nació en Belén, fue el 25 de diciembre, un miércoles, mientras Augusto estaba en su cuadragésimo segundo año, pero desde Adán, cinco mil quinientos años."

Algunos eruditos debaten si esta línea específica es una interpolación posterior. Sin embargo, incluso los críticos reconocen que si fue añadida, ocurrió muy temprano en la tradición manuscrita —lo cual dejaría intacta la antigüedad de la tradición. Además, la carga de la prueba recae sobre quien afirma la interpolación, no sobre quien cita el texto tal como nos ha llegado. La traducción completa al inglés del Comentario sobre Daniel fue publicada por Thomas C. Schmidt en 2010, permitiendo un análisis más exhaustivo del texto.

Referencia académica: Schmidt, Thomas C. Hippolytus of Rome: Commentary on Daniel and 'Chronicon'. Fairfield University, 2010.

La Estatua de Hipólito (222 d.C.)

Las piedras hablan a gritos. La Estatua de Hipólito, descubierta en el siglo XVI y fechada en el año 222 d.C., es considerada una de las piezas de arte cristiano más antiguas que pueden fecharse con precisión. Es un mudo pero poderoso testigo de que los cristianos no estaban esperando a que un emperador pagano inventara una fecha.

En las inscripciones laterales de la silla, Hipólito afirma que la "génesis de Cristo" (γένεσις) ocurrió en la Pascua del 2 de abril, 2 a.C. Los eruditos han debatido si génesis se refiere al nacimiento o a la concepción. Estudios extensivos sugieren que probablemente se refiere a la concepción. Si añadimos nueve meses de gestación desde el 2 de abril, llegamos aproximadamente al... 25 de diciembre. Los primeros cristianos desarrollaron un método teológico-simbólico para fijar una fecha de conmemoración, basándose en la simetría entre la concepción y la muerte de Cristo.

📜 Evidencia arqueológica: la estatua de Hipólito

Estatua de Hipólito

Esta estatua es 52 AÑOS ANTERIOR a cualquier evidencia de Sol Invictus el 25 de diciembre

Sextus Julius Africanus (221 d.C.)

El historiador cristiano Sextus Julius Africanus, en su obra Chronographiai (221 d.C.), calculó que la Anunciación —el momento en que el ángel Gabriel anunció a María la concepción virginal— ocurrió el 25 de marzo. Esta fecha coincidía con el equinoccio de primavera en el calendario romano y, según su cronología, marcaba exactamente 5,500 años desde la Creación.

La lógica teológica era simple: nueve meses después del 25 de marzo = 25 de diciembre.

Referencia académica: Africanus, Sextus Julius. Chronographiai, circa 221 d.C. Fragmentos preservados en Eusebio y Jorge Sincelo.

Sol Invictus Llegó Después

Ahora viene el golpe demoledor al argumento pagano. El emperador Aureliano instituyó la fiesta del Dies Natalis Solis Invicti ("Nacimiento del Sol Invicto") en el año 274 d.C. —¡más de 50 años después de que los cristianos ya asociaban el 25 de diciembre con Cristo!

Pero hay más. El historiador Steven Hijmans, en su investigación doctoral sobre el culto solar romano, argumenta que no existe evidencia directa de que Aureliano instituyera una celebración específica el 25 de diciembre. La primera mención documental del Natalis Invicti en esa fecha aparece en el Cronógrafo del 354, un calendario romano. La sección relevante fue escrita en Roma en el año 336 d.C.

Referencia académica: Hijmans, Steven. "Sol Invictus, the Winter Solstice, and the Origins of Christmas." Mouseion 3 (2003): 377-398.

¿Qué significa esto? Que la afirmación "los cristianos robaron la fecha del Sol Invictus" tiene la cronología exactamente invertida. Si hubo algún "robo", fue el paganismo romano intentando competir con una celebración cristiana ya establecida.

Tabla Comparativa: La Cronología Habla

Año

Evento

Fuente

~204 d.C.

Hipólito de Roma menciona el 25 de diciembre como nacimiento de Cristo

Comentario sobre Daniel

221 d.C.

Sextus Julius Africanus calcula la Anunciación el 25 de marzo (→ nacimiento en diciembre)

Chronographiai

222 d.C.

La Estatua de Hipólito registra la "génesis de Cristo" el 2 de abril (concepción → diciembre)

Inscripción arqueológica

274 d.C.

Aureliano instituye festividades solares (70 años después de Hipólito)

Registros imperiales

336 d.C.

Primera mención documental del Natalis Invicti el 25 de diciembre

Cronógrafo del 354

Conclusión: Los cristianos asociaron el 25 de diciembre con Cristo al menos 70 años antes de cualquier evidencia de festividad solar en esa fecha.

II. Los Mitos Refutados Uno por Uno

Mito 1: "Tamuz nació el 25 de diciembre"

El mito de Tamuz en diciembre no es un hecho histórico, ni de lejos; es un cuento de hadas para adultos. Esta afirmación comete un error cronológico tan elemental que debería avergonzar a quien la repite: Babilonia no usaba nuestro calendario.

Los babilonios empleaban un calendario lunisolar, donde los meses comenzaban con cada luna nueva. Esto significa que sus fechas se "movían" cada año respecto a nuestro calendario solar (Juliano/Gregoriano). Afirmar que Tamuz nació el "25 de diciembre" es un anacronismo imposible —equivale a decir que los mayas celebraban el 4 de julio. Es como intentar medir la distancia al sol con una regla de madera.

🗓️ ¿Por qué es imposible "25 de diciembre" en Babilonia?

Calendario Gregoriano

Además, el mes de Tamuz en el calendario hebreo-babilónico corresponde al verano (junio-julio), no al invierno. Tamuz era un dios de la vegetación cuyo culto involucraba lamentaciones por su "muerte" durante el calor del verano, no el solsticio de invierno. Ezequiel 8:14 es claro: las mujeres lloraban a Tamuz —un ritual de duelo estival, no invernal. Intentar trasladar este culto al invierno es un anacronismo que ningún historiador serio, ni siquiera uno ateo, se atrevería a sostener.

Referencia bíblica: Ezequiel 8:14.

El origen de este mito puede rastrearse al libro Las Dos Babilonias de Alexander Hislop (1853), una obra que ha sido sistemáticamente desacreditada por la academia moderna. Quienes citan a Hislop ignoran que su metodología es tan defectuosa como sus conclusiones.

Mito 2: "Mitra nació el 25 de diciembre"

Esta afirmación carece de cualquier evidencia primaria.

El erudito Roger Beck, especialista en mitraísmo, escribió en 1987 que la única "evidencia" para esta afirmación es la celebración del Natalis Invicti en el Calendario de Filócalo (354 d.C.) —que menciona a Invictus, no específicamente a Mitra.

Manfred Clauss, otro experto en el culto mitraico, afirma categóricamente: "Los Misterios Mitraicos no tenían ceremonias públicas propias. El festival del Natalis Invicti, celebrado el 25 de diciembre, era una festividad general del Sol, y de ninguna manera específica de los Misterios de Mitra."

Más devastador aún: ningún texto o inscripción antigua registra un "cumpleaños" para Mitra. La tradición mitraica sostiene que Mitra nació de una roca (petra genetrix), no de una mujer, y ciertamente no en un establo. La confusión proviene de mezclar a Mitra con el dios solar romano Sol Invictus —dos cultos distintos.

Referencias académicas:

  • Beck, Roger. "Mithraism since Franz Cumont." Aufstieg und Niedergang der römischen Welt II.17.4 (1984): 2002-2115.

  • Clauss, Manfred. The Roman Cult of Mithras. Edinburgh University Press, 2000.

Mito 3: "La Navidad viene de las Saturnalias"

Las Saturnalias romanas, dedicadas al dios Saturno, eran una de las festividades más populares del Imperio. Pero hay un problema cronológico que los críticos convenientemente ignoran:

Las Saturnalias se celebraban del 17 al 23 de diciembre. Incluso en su forma extendida más tardía, la festividad nunca incluyó el 25 de diciembre.

Ningún calendario romano antiguo, ningún escritor clásico, coloca a las Saturnalias —o cualquier festival relacionado con Saturno— en el 25 de diciembre. La asociación Saturnalia-Navidad es una invención del siglo XIX, popularizada por James Frazer en La Rama Dorada (1890) y el ya mencionado Alexander Hislop.

Referencia académica: Versnel, H.S. Inconsistencies in Greek and Roman Religion: Transition and Reversal in Myth and Ritual. Brill, 1993.

Mito 4: El Problema con Alexander Hislop

Gran parte de los mitos sobre los "orígenes paganos" de la Navidad pueden rastrearse a un solo libro: Las Dos Babilonias (The Two Babylons), publicado por el pastor presbiteriano escocés Alexander Hislop en 1853.

El libro argumenta que el catolicismo romano es esencialmente paganismo babilónico disfrazado. Para sostener esta tesis, Hislop conecta prácticamente toda tradición cristiana con Babilonia mediante etimologías fantasiosas y asociaciones sin fundamento documental.

La academia ha rechazado sistemáticamente esta obra:

  • Lester L. Grabbe, profesor de Biblia Hebrea, señala que el argumento central de Hislop —la identificación de Nimrod con Ninus y Semíramis— "se basa en una incomprensión fundamental de la religión babilónica". Semíramis, nota Grabbe, nunca es mencionada en ningún texto asociado con Nimrod.

  • Ralph Woodrow, quien como joven evangelista escribió Babylon Mystery Religion (1966) basándose en Hislop, posteriormente investigó las fuentes originales. Al descubrir los errores, retiró su propio libro de publicación, se disculpó públicamente, y escribió The Babylon Connection? (1997) refutando las afirmaciones de Hislop.

  • La revista Saturday Review de 1859 describió el libro de Hislop como evidencia de "la locura de la que es capaz la ignorancia o el fanatismo semi-erudito".

El problema es que Las Dos Babilonias sigue circulando, especialmente en círculos sectarios. Los Testigos de Jehová citaron extensivamente la obra en La Atalaya hasta los años 1980. Hoy, sus argumentos se reciclan en videos de YouTube y publicaciones de redes sociales, casi siempre sin verificar las fuentes originales.

Referencias académicas:

  • Grabbe, Lester L. Reseña en Journal for the Study of the Old Testament 62 (1994): 116-117.

  • Woodrow, Ralph. The Babylon Connection? Ralph Woodrow Evangelistic Association, 1997.

III. El Verdadero Origen Histórico

Si la fecha no proviene del paganismo, ¿de dónde viene? La respuesta está en la teología de los primeros cristianos, no en la imitación de cultos externos. Pero antes de explicar el método, debemos hacer una distinción crucial.

Aclaración Necesaria: ¿Cuándo Nació Realmente Jesús?

Es importante ser honestos: Jesús no nació el 25 de diciembre. Los cálculos modernos, basados en evidencia bíblica e histórica, sitúan su nacimiento entre finales de septiembre y principios de octubre. Las razones son varias:

  1. Los pastores en el campo (Lucas 2:8): Los pastores cuidaban sus rebaños "al aire libre" durante la noche. En el invierno judío, las temperaturas nocturnas en las colinas de Belén hacen impráctica esta actividad. El pastoreo nocturno al aire libre era común desde la primavera hasta el otoño temprano.

  2. El censo romano: Un censo que requería viajes extensos (como el de José y María a Belén) difícilmente se habría ordenado en pleno invierno, cuando los caminos eran intransitables y la agricultura estaba paralizada.

  3. El curso sacerdotal de Zacarías (Lucas 1:5): Zacarías pertenecía a la división de Abías, la octava división sacerdotal. Si servía en el Templo alrededor de junio, y su esposa Elisabet concibió poco después, Juan el Bautista habría nacido en marzo. Jesús, concebido en el sexto mes del embarazo de Elisabet (Lucas 1:26), habría nacido seis meses después de Juan: aproximadamente en septiembre u octubre, posiblemente durante la Fiesta de los Tabernáculos (Sucot).

Entonces, ¿por qué celebramos el 25 de diciembre?

La fecha no pretende ser históricamente exacta; es una fecha litúrgica de conmemoración. Los primeros cristianos no tenían acceso a registros de nacimiento romanos ni calendarios precisos. Lo que sí tenían era un método teológico para establecer cuándo recordar el misterio de la Encarnación. Y ese método —no el paganismo— explica el 25 de diciembre.

La Teoría de la "Edad Integral"

Entre los primeros cristianos existía una tradición según la cual las figuras excepcionalmente santas morían el mismo día del calendario en que fueron concebidas. Sus vidas poseían una simetría providencial: el inicio y el fin coincidían.

Aplicando esta lógica a Jesús:

  1. Los Evangelios sitúan la crucifixión durante la Pascua, en primavera, un viernes.

  2. Los cristianos del siglo III intentaron reconstruir la fecha exacta usando cronología judía y romana.

  3. En Occidente, el 25 de marzo se estableció como la fecha de la crucifixión (y, por extensión, de la Anunciación/Concepción).

  4. Nueve meses después del 25 de marzo = 25 de diciembre.

✝️ La lógica de la edad integral

Lógica de la edad integral

Este cálculo teológico —no la imitación pagana— explica la elección de la fecha. Los cristianos no miraron hacia Roma buscando qué festividad copiar; miraron hacia Jerusalén, hacia el calendario de la Pascua, hacia el misterio de la Encarnación.

Referencia académica: Talley, Thomas J. The Origins of the Liturgical Year. Liturgical Press, 1991.

IV. Adiciones Posteriores a la Celebración

Hasta aquí hemos defendido la legitimidad histórica de la fecha. Pero sería deshonesto ignorar que, a lo largo de los siglos, diversas tradiciones culturales se han añadido a la celebración navideña. Algunas son neutras o incluso edificantes; otras merecen escrutinio.

El Árbol de Navidad: Una Tradición Luterana

La costumbre de decorar árboles en Navidad tiene un origen protestante, no pagano.

La evidencia documental nos lleva a la ciudad de Estrasburgo en 1605 —en aquel entonces una pieza clave del Sacro Imperio Romano Germánico. Un diario de la época nos ofrece un testimonio cristalino: los hogares cristianos ya adornaban abetos con rosas de papel, manzanas y dulces.

Antes de esto, en 1539, se colocó un árbol navideño en la Catedral de Estrasburgo bajo el liderazgo del reformador protestante Martin Bucer.

Existe una leyenda popular que atribuye la tradición a Martín Lutero mismo, circa 1536. Según el relato, Lutero caminaba por el bosque una noche antes de Navidad cuando vio las estrellas brillando a través de las ramas de los árboles. Conmovido, llevó un árbol a su casa y lo decoró con velas para representar las estrellas del cielo que Cristo dejó para venir a la tierra. Aunque esta historia carece de documentación histórica definitiva, refleja el espíritu con que los luteranos alemanes adoptaron la costumbre.

Lo que está documentado es que el árbol navideño se originó como una costumbre de las iglesias luteranas en el siglo XVI. No hay evidencia de que derive de prácticas paganas germánicas, como a veces se afirma. El simbolismo era cristocéntrico: el árbol perenne representaba la vida eterna en Cristo.

Referencias:

  • Brunner, Bernd. Inventing the Christmas Tree. Yale University Press, 2012.

  • "History of Christmas Trees." Encyclopedia Britannica.

¿Es el Árbol de Navidad el "Árbol de Asera"?

Algunos cristianos sinceros, influenciados por interpretaciones erróneas, temen que el árbol navideño sea una violación de Deuteronomio 16:21: "No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de Jehová tu Dios." Esta preocupación, aunque bien intencionada, comete un error de falsa analogía que merece ser desmantelado.

¿Qué era realmente el "Árbol de Asera"?

El Asherah (אֲשֵׁרָה) no era un pino decorado con luces. Era un poste de madera tallado o un árbol vivo dedicado a la diosa cananea de la fertilidad. Estos objetos se erigían junto a los altares paganos y estaban asociados con rituales de prostitución cúltica y adoración idolátrica explícita. La prohibición de Dios en Deuteronomio era contra el sincretismo religioso: mezclar la adoración a Jehová con símbolos de cultos paganos en el contexto de adoración.

El árbol de Navidad, por contraste, nació en el siglo XVI como una ayuda visual cristocéntrica en hogares luteranos alemanes. Representaba el Árbol de la Vida del Edén y la vida eterna en Cristo. Nunca fue objeto de adoración, nunca se colocó en un altar, y nunca tuvo asociación con rituales de fertilidad.

La falacia expuesta:

Afirmar que un árbol decorativo en un hogar cristiano es lo mismo que un poste de Asera es como decir que la Cruz de Cristo es idéntica a una estaca de tortura romana simplemente porque ambas son de madera. El material no determina el significado; la intención y el contexto lo hacen.

📊 COMPARACIÓN TEOLÓGICA: ASERA VS. ÁRBOL DE NAVIDAD

CARACTERÍSTICA     ASERA (Paganismo)           ÁRBOL NAVIDEÑO (Protestante)
─────────────────────────────────────────────────────────────────────────────
Origen             Canaán (Antigüedad)         Estrasburgo (Siglo XVI)
Propósito          Adoración a diosa pagana    Símbolo de Vida Eterna
Naturaleza         Idolatría Directa           Decoración Cristocéntrica
Ubicación          Junto a altares de culto    Hogar familiar
Rituales           Prostitución cúltica        Ninguno
Condena Bíblica    Sí (Deut. 16:21)            No (Adición Cultural Neutra)

La verdad liberadora:

Para el cristiano informado, el árbol de Navidad puede ser simplemente un recordatorio de que Cristo —quien murió en un madero (Gálatas 3:13)— nos ofrece vida eterna. No hay nada que temer en una decoración estacional cuando el corazón está puesto en el Salvador, no en el símbolo.

Quienes propagan el mito del "Árbol de Asera" a menudo lo hacen basándose en las mismas fuentes desacreditadas de Hislop. Es hora de liberar a los creyentes del misticismo infundado que los aleja de la comunión y la celebración legítima.

San Nicolás, Santa Claus y la Transformación Comercial

Aquí sí encontramos una historia de sincretismo que merece atención crítica.

San Nicolás de Myra fue un obispo cristiano del siglo IV (circa 270-343 d.C.) en lo que hoy es Turquía. Era conocido por su generosidad secreta: ponía monedas en los zapatos de los pobres y proveyó dotes a tres hermanas empobrecidas para que pudieran casarse. Su fiesta se celebra el 6 de diciembre.

Con el tiempo, la figura de San Nicolás se fusionó con elementos de diversas culturas:

  1. Influencia nórdica: En Inglaterra, "Father Christmas" (Padre Navidad) tenía rasgos del dios nórdico Odín, quien durante Yule cabalgaba un caballo volador y entregaba regalos. En imágenes victorianas, aparecía vestido de verde con una corona de acebo.

  2. Transformación holandesa: Los colonos holandeses llevaron a América la figura de "Sinterklaas" (contracción de Sint Nikolaas), que gradualmente se americanizó como "Santa Claus".

  3. Thomas Nast (1862): El caricaturista de Harper's Weekly dibujó a Santa como una figura pequeña, casi élfica, durante la Guerra Civil. A lo largo de 30 años, Nast fue modificando la imagen, incluyendo el cambio del color del abrigo de marrón a rojo.

  4. Coca-Cola (1931): Aunque Santa ya aparecía de rojo antes de esta campaña, los anuncios ilustrados por Haddon Sundblom para Coca-Cola cristalizaron y globalizaron la imagen del Santa corpulento, jovial, de mejillas rosadas que conocemos hoy. La campaña apareció en revistas, vallas publicitarias y exhibiciones de tiendas, difundiendo una Navidad comercializada —y americanizada— por todo el planeta.

El problema teológico: Debemos denunciar la parálisis moral que ha permitido que un obispo cristiano sea suplantado por un ídolo comercial creado por agencias de publicidad. La figura de Santa Claus ha desplazado a Cristo en el imaginario popular. Para muchos niños (y adultos), la Navidad es sobre regalos, no sobre la Encarnación de Cristo. Santa se convierte en un "dios menor" omnisciente ("sabe si has sido bueno o malo") y omnipresente (visita todos los hogares en una noche) —atributos que pertenecen solo a Dios.

Mientras el mundo se postra ante el altar del consumismo cada "Black Friday", la Iglesia debe recordar que nuestra lealtad no es hacia un mito nórdico vestido de rojo, sino hacia el Rey de Reyes ante quien toda rodilla se doblará, incluyendo la de los mercaderes de este siglo.

La Iglesia no está obligada a adoptar toda tradición que la cultura abraza. Podemos honrar la memoria del histórico Nicolás de Myra —un obispo generoso cuya fe lo llevó a dar en secreto— sin participar en el mito comercial que lo ha reemplazado.

V. Cuando el Comercio Eclipsa a Cristo

El mayor problema con la Navidad contemporánea no es una fecha ni un árbol decorado. Es algo más insidioso: la sustitución del Evangelio por el consumismo.

Considere la ironía:

  • Celebramos el nacimiento de Aquel que "siendo rico, se hizo pobre" (2 Corintios 8:9)... acumulando deudas para comprar regalos.

  • Conmemoramos a Quien dijo "no os afanéis" (Mateo 6:25)... en medio del frenesí más estresante del año.

  • Recordamos al Verbo hecho carne... mientras el "Black Friday" recibe más atención mediática que la Encarnación.

El comercio no solo ha añadido elementos a la Navidad; ha intentado vaciarla de contenido. La palabra misma ha sido mutilada: "Xmas" elimina a Cristo tipográficamente, mientras que "Happy Holidays" lo elimina teológicamente.

Esto no es un llamado a abandonar la celebración. Es un llamado a reclamarla.

La Iglesia primitiva no tenía árboles, ni intercambio de regalos, ni cenas elaboradas. Tenían algo más poderoso: la proclamación de que el Creador del universo había entrado en Su creación como un bebé vulnerable en un pesebre. Ese mensaje bastaba para transformar el Imperio Romano. Todavía basta hoy.

La Verdadera Batalla

Los críticos de la Navidad —ya sean ateos, grupos religiosos heterodoxos, o cristianos confundidos por mala información— comparten un error metodológico: juzgan la celebración por sus adiciones culturales en lugar de por su núcleo teológico.

Sí, Santa Claus es una distorsión comercial. Sí, el consumismo ha infectado la temporada. Sí, algunos elementos decorativos tienen historias complicadas. Pero nada de esto invalida la verdad central: Dios se hizo hombre.

La Encarnación no necesita el 25 de diciembre para ser verdadera. Pero el 25 de diciembre —contra todo mito moderno— tiene raíces cristianas, no paganas. Los datos históricos son claros:

  • 204 d.C.: Hipólito de Roma asocia el 25 de diciembre con el nacimiento de Cristo.

  • 221 d.C.: Sextus Julius Africanus calcula la fecha basándose en la Anunciación.

  • 274 d.C.: Aureliano instituye festividades solares (más de 50 años después).

  • 336 d.C.: Primera mención documental del Natalis Invicti el 25 de diciembre.

La cronología es inequívoca. Si alguien "robó" una fecha, fueron los paganos intentando competir con los cristianos, no al revés.

Este diciembre, cuando alguien comparta en redes sociales que "la Navidad es pagana", tendrá una elección. Puede repetir mitos del siglo XIX desacreditados por la academia. O puede investigar las fuentes primarias y descubrir que la historia, una vez más, vindica la fe.

Porque al final, la Navidad no se trata de una fecha. Se trata de una Persona. Y esa Persona —el Verbo eterno, nacido de mujer, crucificado y resucitado— no necesita nuestra defensa. Pero Su verdad merece ser proclamada con precisión.

La pregunta final no es si el 25 de diciembre es la fecha exacta. La pregunta que determinará tu eternidad es: ¿Ha nacido Cristo en tu corazón? De nada sirve que Dios se haya hecho hombre en Belén si no se hace Señor en tu vida a través del nuevo nacimiento (Juan 3:3). Los hechos históricos están allí, las piedras han hablado, la profecía se ha cumplido. Ahora, la elección es tuya: ¿seguirás los mitos de los incrédulos o te rendirás ante el Salvador resucitado que dividió la historia en dos?

"Y satisfará el Señor tu alma en lugares secos [...] serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan" (Isaías 58:11).

Mi deseo es que esta temporada, en medio del ruido comercial, encontremos quietud suficiente para contemplar el misterio: el Infinito se hizo finito, el Eterno entró en el tiempo, el Todopoderoso se hizo vulnerable —todo para que tú pudieras ser reconciliado con el Padre.

Y eso sí que vale celebrar. Y mucho más, vale rendirse ante Él.

Fuentes y Lecturas Adicionales

Fuentes Primarias y Traducciones

  • Schmidt, Thomas C. Hippolytus of Rome: Commentary on Daniel and 'Chronicon'. Fairfield University, 2010.

  • Africanus, Sextus Julius. Chronographiai (fragmentos en Eusebio de Cesarea y Jorge Sincelo).

Estudios Académicos

  • Hijmans, Steven. "Sol Invictus, the Winter Solstice, and the Origins of Christmas." Mouseion 3 (2003): 377-398.

  • Beck, Roger. "Mithraism since Franz Cumont." Aufstieg und Niedergang der römischen Welt II.17.4 (1984): 2002-2115.

  • Clauss, Manfred. The Roman Cult of Mithras. Edinburgh University Press, 2000.

  • Talley, Thomas J. The Origins of the Liturgical Year. Liturgical Press, 1991.

  • Versnel, H.S. Inconsistencies in Greek and Roman Religion. Brill, 1993.

Crítica a Hislop

  • Grabbe, Lester L. Reseña de The Two Babylons. Journal for the Study of the Old Testament 62 (1994).

  • Woodrow, Ralph. The Babylon Connection? Ralph Woodrow Evangelistic Association, 1997.

Historia del Árbol Navideño

  • Brunner, Bernd. Inventing the Christmas Tree. Yale University Press, 2012.

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