¿Fue Universal el Diluvio?
El texto de Génesis no admite un diluvio local: el hebreo, la lógica del arca y la palabra de Cristo convergen en un solo veredicto. El Diluvio fue universal, y con él, real el juicio que anuncia.
Artículos etiquetados con Bibliología
El texto de Génesis no admite un diluvio local: el hebreo, la lógica del arca y la palabra de Cristo convergen en un solo veredicto. El Diluvio fue universal, y con él, real el juicio que anuncia.
Cristo prometió que sus palabras no pasarían. Veinte siglos de evidencia documentada confirman la promesa. De Joacim a Diocleciano, de Tyndale a Voltaire, de Wellhausen a los Manuscritos del Mar Muerto: cada intento de borrar la Escritura termina enterrado bajo la misma Escritura que pretendió silenciar. La aritmética de los manuscritos y la historia de las traducciones convergen en una conclusión inevitable: la Biblia es el documento mejor preservado y más distribuido de la historia humana.
Juan 1:1-14 declara que el Logos eterno — la Palabra creadora de Dios — se hizo carne en Jesucristo. Este artículo examina el trasfondo griego y hebreo del concepto de Logos, analiza el texto griego del prólogo de Juan, traza la doctrina de la encarnación a través de los Padres de la iglesia y los concilios ecuménicos, refuta las principales herejías cristológicas, y responde a objeciones modernas contra la encarnación.
Josué 10 registra uno de los milagros más extraordinarios de la Escritura: el sol se detuvo sobre Gabaón durante casi un día entero para que Israel completara su victoria contra cinco reyes amorreos. Este artículo examina el contexto militar de la batalla, las interpretaciones del fenómeno, los ecos del evento en civilizaciones antiguas, y responde a las principales objeciones escépticas. El Dios que creó el sol tiene autoridad para detenerlo — y lo hizo porque un hombre se lo pidió.
En el año 700 a.C., el profeta Isaías nombró a un rey que no nacería sino hasta 150 años después: Ciro el Grande. Predijo su conquista de Babilonia, su decreto para liberar a los judíos, y la reconstrucción del templo de Jerusalén. Los Manuscritos del Mar Muerto, el Cilindro de Ciro, y fuentes como Heródoto y Josefo confirman cada detalle. La hipótesis del "Deutero-Isaías" no resiste el escrutinio de la evidencia. La profecía de Ciro es un testimonio irrefutable: la Biblia es la Palabra de Dios.
La Biblia no afirma estar inspirada en sus ideas generales — afirma que cada palabra fue soplada por Dios. La inspiración verbal significa que el Espíritu Santo guió cada término de los textos originales. Jesús mismo construyó argumentos teológicos sobre conjugaciones verbales y palabras individuales del Antiguo Testamento. Si Él creía que cada sílaba importaba, nosotros debemos tomar en serio esa afirmación.
La Biblia no es un libro de ciencia, pero cuando habla de temas científicos, no se equivoca. Desde la biogénesis hasta la termodinámica, las Escrituras anticiparon conocimientos que la ciencia confirmó siglos después.
40 autores, 1.600 años, 3 idiomas, 3 continentes—y un mensaje perfectamente coherente. La unidad de la Biblia no puede explicarse sin inspiración divina. Descubre la evidencia.